Quién soy yo
Me llamo Camila. Tengo 33 años. Nací en Ponce y vivo en Chicago con mis dos hijos, Lucía y Mateo.
Antes de que sigas leyendo el resto del sitio, quiero que sepas quién te está hablando.
Hace unos años mi matrimonio se acabó. Me quedé con tarjetas de crédito que yo ni sabía que existían. Encima de eso, las cuentas del hospital por la condición del corazón de Mateo. El cheque de manutención no alcanzaba ni para el mandado.
Pasamos tres meses viviendo en un Honda Civic del 2008. Nos bañábamos en los centros del parque. Las medicinas de Mateo iban en una hielera. Cuando llamaban los cobradores, yo escondía el teléfono para que mis hijos no me vieran la cara.
Un día entré a una biblioteca pública a usar el internet. Ahí descubrí algo que nadie me había dicho: yo misma podía pedir la quiebra, sin abogado. Compré una laptop de $80 en una casa de empeño y me pasé las noches leyendo formularios en el estacionamiento de una gasolinera abierta 24 horas.
Me equivoqué varias veces. Corregí los errores. Al final el juez me dio el perdón de las deudas y pude empezar de nuevo.
Hoy trabajo como asistente legal en casos de quiebra, para bufetes, desde mi casa. No soy abogada. Y aquí en Kiebra no llevo casos ni lleno papeles de nadie. Aquí solo explico.
Hice este lugar por una razón sencilla. Nadie me explicó nada de esto en español, y me tocó aprenderlo sola y con miedo. A ti no te va a tocar así.
¿Y tú? ¿Qué fue lo que te trajo hasta aquí?
Camila, la que ya pasó por esto.
Esto es información general, no consejo legal. Cada caso es distinto.
